Dónde empieza a caer la tasa
Casi todo el mundo abre una tirada de treinta segundos más rápido de lo que la termina. El límite es la tensión del antebrazo, no la velocidad de los dedos, y la tensión es lo que gastan tanto el jitter como el butterfly para comprar su tasa. El resultado es un gráfico por segundo que cae, y esa pendiente es la lectura que importa más que el total.
Si tu último tercio queda a menos de un diez por ciento del primero, la tasa es sostenible y el intervalo de sesenta segundos lo confirmará. Si ha caído una cuarta parte, el número que venías citando de pruebas cortas es un pico, no una tasa.